El registro de jornada también es obligatorio en el salón
El Real Decreto-ley 8/2019 obliga a registrar la jornada diaria de toda la plantilla, sin excepción por sector ni por tamaño del negocio. Una peluquería con dos oficialas y una recepcionista tiene la misma obligación que una gran cadena de estética: fichar entrada y salida cada día, guardar el registro cuatro años y tenerlo listo para la persona trabajadora, sus representantes o la Inspección de Trabajo.
Horario partido, la norma del sector
La mayoría de salones cierran al mediodía y reabren por la tarde, así que el día se reparte en dos tramos con un parón entre medias. Eso significa cuatro marcajes diarios por persona: entrada y salida de mañana, entrada y salida de tarde. Un cuadrante de turnos claro, con los horarios de cada profesional visibles con antelación, evita el lío de recordar quién entra a qué hora cada día de la semana.
La agenda de citas manda, pero no sustituye al registro
En este sector el horario real de cada profesional suele depender de la agenda de citas: algunos días se alarga por un peinado de última hora, otros se acorta si no hay clientela. La agenda ayuda a organizar el trabajo, pero no es un registro de jornada válido por sí sola: lo que cuenta a efectos legales es la hora real de entrada y de salida, y esa hay que fichar aparte, aunque no coincida exactamente con lo previsto en la agenda.
Tiempo parcial y picos de fin de semana
Es habitual combinar personal a jornada completa con contratos a tiempo parcial que refuerzan los viernes y sábados, los días de más citas. En el tiempo parcial el registro es todavía más estricto: hay que distinguir horas ordinarias de las complementarias si las hay, y entregar el resumen mensual con la nómina. Sin ese desglose, la ley presume jornada completa y la empresa es quien tiene que demostrar lo contrario.
Vacaciones y ausencias sin dejar el salón sin manos
Con equipos pequeños, que dos personas cojan vacaciones la misma semana puede dejar el salón sin capacidad para atender la agenda. Llevar el control de ausencias junto al cuadrante de turnos permite ver de un vistazo quién está disponible cada semana y repartir los periodos de vacaciones sin sorpresas de última hora ni citas que haya que reprogramar.
Qué pasa si no se lleva el registro
No registrar la jornada, o hacerlo de forma incompleta, es una infracción grave que la Inspección de Trabajo puede sancionar aunque no haya ninguna denuncia previa: basta una visita rutinaria al salón. Además, si no existe registro fiable, la ley presume que el contrato es a jornada completa y que las horas de más son extraordinarias, lo que complica bastante defenderse ante una reclamación. Llevarlo al día no es solo cumplir la norma, también protege al negocio frente a un malentendido con el equipo.
Cómo fichar en el salón sin complicarte
Entre lavacabezas, tintes y clientas esperando, un reloj de fichar tradicional casi nunca encaja bien en el día a día de una peluquería. Una app en el móvil o una tablet a modo de kiosko en el mostrador resuelve el fichaje en segundos, sin que nadie tenga que dejar a medias un servicio ni acercarse a un ordenador en la trastienda. Si gestionas un centro de estética o peluquería con varios profesionales, digitalizar el fichaje suele ser lo primero que se nota en el día a día del salón: menos hojas sueltas y menos dudas sobre quién ha fichado ya y quién no.
Fichaje pensado para salones y centros de estética: turnos partidos, vacaciones del equipo y control horario sin papeleo.
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