¿Cuántas horas hay que descansar entre jornadas?
El artículo 34.3 del Estatuto de los Trabajadores es claro: entre el fin de una jornada y el comienzo de la siguiente tienen que transcurrir, como mínimo, 12 horas. Es un suelo que no admite pacto en contra: ni el contrato individual ni, salvo las excepciones muy tasadas que prevé la propia ley, el convenio colectivo pueden rebajarlo. Da igual el tipo de jornada (partida, continua, a turnos): las 12 horas se cuentan siempre desde que se ficha la salida hasta que se ficha la siguiente entrada.
Esto tiene una consecuencia directa sobre la jornada partida: si alguien sale a las 22:00, no puede volver a entrar antes de las 10:00 del día siguiente. Y en los turnos rotativos, el cambio de turno (por ejemplo, pasar de noche a mañana) es precisamente donde más fácil es incumplir sin darse cuenta.
El descanso semanal: 36 horas seguidas
Aparte del descanso diario, el artículo 37.1 del Estatuto de los Trabajadores fija un descanso semanal mínimo de día y medio ininterrumpido, que en la práctica se traduce en 36 horas seguidas (normalmente la tarde del sábado o la mañana del lunes más el domingo completo, aunque puede organizarse de otra forma según el convenio). En los trabajos a turnos, la ley permite acumular este descanso y calcularlo en periodos de hasta 14 días, en vez de semana a semana, lo que da algo más de margen a la hora de cuadrar los turnos.
Lo que no cambia
Aunque el descanso semanal se pueda acumular por periodos, el descanso diario de 12 horas entre jornadas se aplica siempre, jornada a jornada, sin excepción por convenio ni por acumulación.
¿Qué pasa si no se respeta?
No respetar el descanso entre jornadas es una infracción en materia de tiempo de trabajo y puede sancionarse en una inspección, igual que ocurre con otros incumplimientos del registro de jornada. El problema es que muchas veces no es intencionado: el cuadrante se monta mirando la cobertura del servicio y nadie revisa si entre el último turno de un empleado y el siguiente quedan las 12 horas obligatorias. Repasamos las consecuencias con más detalle en sanciones por no controlar el horario.
Cómo evitar incumplirlo al montar el cuadrante
- Revisa los cambios de turno, no solo el total de horas semanales. El punto de fricción suele estar entre el último turno de un día y el primero del siguiente.
- Vigila los cambios noche-mañana. Son los que con más frecuencia dejan menos de 12 horas entre jornadas.
- No cuadres solo por cobertura. Cubrir el servicio es importante, pero el descanso mínimo no es negociable aunque falte personal ese día.
- Cruza el cuadrante con el fichaje real. Lo planificado puede cumplir la ley y lo trabajado no, si alguien se queda más tiempo del previsto.
La forma más práctica de conseguirlo es que el propio cuadrante de turnos avise cuando una combinación de turnos deja menos de 12 horas de descanso, en vez de descubrirlo después de publicarlo. Un software de cuadrantes que conecta la planificación con el fichaje real hace esa comprobación automáticamente, algo que una plantilla en Excel no puede hacer.
Monta el cuadrante con los descansos controlados y sin sorpresas en una inspección.
Probar Plantya gratisEn resumen: 12 horas mínimas entre jornadas siempre, y 36 horas seguidas de descanso semanal (acumulables hasta 14 días en trabajo a turnos). El punto donde más se falla es el cambio de turno, así que revísalo al montar el cuadrante, no después.